lunes 27 de febrero de 2012

Contra todo silencio, de Percy Zaga




Por Javier Núñez

El Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, bajo la dirección de Walter Bedregal, acaba de publicar Contra todo silencio, de Percy Zaga. El libro en referencia es una especie de antología personal que agrupa los poemas más resaltantes de las obras publicadas por su autor: A Mayte (1968), Mi país (1971), Cinematógrafo de lienzo y bambú (1992), Poemas (1988) y Mi ciego, mi gallo y tú (2003).

Percy Zaga (Puno, 1945) es uno de los poetas más talentosos de la Promoción intelectual Carlos Oquendo de Amat. Fundó el Grupo de Arte Utaraya y el Grupo Qlisgen, también el Centro Federado de Periodistas y el Colegio de Periodistas. Dirigió Don Pepe y Cancionero del Folklore Puneño. Participó en la edición de la revista de literatura Sur Intenso.

Los poemas de A Mayte (1968) configuran un universo subjetivo donde el protagonista es precisamente Mayte, nombre poético de la mujer amada. Para ti / el mundo canta / sentado… Como se advertirá, aquí observamos los niveles de percepción que el sujeto lírico tiene de ella. El punto de referencia es Mayte, es el objeto sensible, que constituye la mira del sujeto lírico. Mayte aparece como el centro de atención de todos. Su resplandor y su belleza son intensos (La luna / y las estrellas / entonan para ella), que constituyen el punto de admiración del sujeto lírico, quien transita desde la contemplación hacia el enamoramiento: Los grillos / alegres cantan / amores…

En otro poema se lee: Si fueras mariposa / te guardaría en mi cuaderno / para recordar la tarde / que corría por tu campo… En estos versos, el sujeto lírico configura los grados de posibilidad de sus actos, es decir, qué actos realizaría y cuáles no. Otra vez, el punto de referencia es Mayte. Se aprecia una proximidad íntima entre el observador (sujeto lírico) y el objeto sensible (Mayte). Los actos del sujeto lírico varían según las mudas (por decirlo así) del objeto sensible. Es decir, el sujeto lírico actúa según los movimientos de Mayte. En suma, Mayte representa los distintos grados del poder, y el sujeto lírico, los distintos grados de la sumisión.

Te busco / en el bolsillo olvidado de mi saco de invierno, / te espero / sentado en la pena tibia de las viudas, te nombro… La proximidad entre el observador y el objeto sensible es nula; no existe una relación directa. El recuerdo de Mayte es intenso, en cambio, la extensión es débil, o sea, Mayte no ocupa ningún espacio concreto, no está presente, no existe. Entonces, la mira del sujeto lírico apunta a una recreación de Mayte, es decir, Mayte sólo existe en el recuerdo del sujeto lírico. De modo que, el objeto sensible (Mayte) no se constituye en una presencia concreta sino en una presencia según los grados de la abstracción…

En los siguientes versos: Mayte / pálida página de mi vida, / ahora tendrás /otro nombre que colgar / del viento…, otra vez Mayte se configura en una presencia débil. La cual nos remite al recuerdo. Entonces, según los grados de la temporalidad, Mayte va perdiendo presencia. Antes, su resplandor era intenso, concentrado en un espacio concreto; ahora, su luminiscencia es débil, y llegará un momento en que desaparezca definitivamente.

En Mi país (1971), el sujeto lírico se presenta como un observador de la realidad, y la configura desde distintos puntos de vista. De modo que el objeto sensible es la realidad concreta que se vive en el país. Se pueden avizorar distintos grados de inconformidad con respecto a la situación actual, en el plano político y social. Es decir, el sujeto lírico opta una posición de inconformidad con la realidad que percibe. Entonces, sale a la palestra, concentrada intensamente y extendida en un espacio amplio, una realidad caótica, donde los protagonistas son vistos negativamente: En mi país / gobiernan los lagartos. (…) Dan decretos, se orinan / dan leyes, se orinan; / dan saliva y no se orinan…

Con respecto a Cinematógrafo de lienzo y bambú (1992), César Toro Montalvo dice, “Propiamente no es un libro. Podría afirmarse que es la copa de un paraguas, o una página impresa en ese formato de octaedro. (…) Cinematógrafo de lienzo y bambú está conformado por 16 poemas. Sus versos son cristalinos, de timbre surrealista y filosófico”.

Sobre Poemas (1988), Boris Espezúa señala que “La poesía de Percy Zaga se ha caracterizado por los versos cortos y su musicalidad oquendiana. (…) El símbolo es inmanente en su poesía, el propio poeta es el símbolo de una transferencia, es una búsqueda, y es en esa línea que Percy Zaga desarrolla la mayor efectividad de su poesía…”



“En Mi ciego, mi gallo y tú (2003) —dice Omar Aramayo— hay un ligero golpe de timón en relación a su poesía anterior. La mirada interior descubre la condición y la naturaleza humana. Cuánto quisiera uno, salir de estas cajas locas, y asumir la existencia más allá de las entelequias egurenianas. Pero el tacto de la razón se topa, torpe, indefectiblemente con la cruel realidad. Los símbolos evidencian las atrocidades del destino humano, las dificultades de la trascendencia, el embotamiento de la mente y finalmente la aceptación de nuestras limitaciones.”

Para terminar, Contra todo silencio recoge lo mejor de la producción poética de Percy Zaga, desde su primer libro hasta el último. Esta publicación nos permite conocer de cerca la trayectoria literaria de uno de los poetas más prominentes de nuestra literatura.



Este artículo fue publicado en el diario Correo (Puno), 27/02/12



viernes 10 de febrero de 2012

Sinopsis de "Vírgenes y herejes"

Javier Núñez



Sinopsis de Vírgenes y herejes (Premio Ciudad Incontrastable-2011)



Christopher de la Riva emprende una búsqueda obsesiva de un libro censurado por la Iglesia, que narra la historia de Dandy’s Asesinos, quienes boicotean la Festividad de la Virgen de la Candelaria, profanan parroquias, crucifican a los curas, mantienen relaciones sexuales con las vírgenes y los santos. Uno de los Dandy’s Asesinos, estudiante de Sociología, después de provocar revueltas y protestas en la universidad y ser acusado del asesinato al rector, fuga por el lago y conoce en una isla a un personaje misterioso, posiblemente descendiente de la Atlántida, quien le confiesa un secreto y tiene que viajar a Las Vegas en busca del gran maestre (masón de grado 33) para matarlo y así vengar el asesinato de su padre.

Mientras tanto, en el Instituto de Estudios Avanzados, Strain está a punto de revolucionar la ciencia. Para completar su invento, envía a Craelius y Smith a una isla del Titicaca en busca de la energía cósmica. Craelius se enfrentará a los sanguinarios Dandy’s Asesinos y Smith disfrutará del Carnaval de la Diosa del Sexo que se celebra desde hace algunos años —en imitación a la Festividad de la Candelaria— en una isla en honor a la puta más hermosa de uno de los burdeles más grandes del continente.

Por su parte, Lucano Guerrero (uno de los Dandy’s Asesinos) se declara un antiyanqui acérrimo y quiere cambiar la historia de Latinoamérica. Se levanta en armas contra el Estado. Encabeza una de las revoluciones nacionalistas jamás vistas en el país y pone en jaque al Presidente de turno.






(Pronto en las librerías)


jueves 19 de enero de 2012

Un adelanto de "Vírgenes y herejes" de Javier Núñez

Javier Núñez

Un adelanto de "Vírgenes y herejes" (Premio Nacional de Novela Ciudad Incontrastable-2011)
Pronto en las librerías...





PRIMERAS NOTICIAS





Enrique Beltrán fue quien me habló por primera vez sobre la existencia de Vírgenes y herejes, un libro que narra la historia de tres sujetos sacrofílicos que boicotearon en dos ocasiones la Festividad de la Virgen de la Candelaria, profanaron iglesias, torturaron a los curas, mantuvieron relaciones sexuales con las vírgenes y algunos santos. Es un libro no apto para católicos, profirió Enrique desde el otro lado del teléfono, la religión cristiana prohibió su circulación; sólo se conserva un ejemplar. ¿Quién lo tiene?, pregunté lleno de emoción. Alguien…; sé dónde está. ¿Dónde?, volví a preguntarle. Hubiera hecho cualquier cosa por conseguir aquel libro… Tendría que decírtelo personalmente, dijo Beltrán. Está bien, le dije, nos vemos en La Casa del Abuelo.

Mi nombre es Christopher de la Riva, tal como consta en mi partida de nacimiento… No llegué a conocer a mi madre, porque fue asesinada a mis dos meses de vida. Según mi abuelo materno, el que la mató a balazo limpio fue un joven que iba a ser mi padre. No quisieron darme más datos al respecto. No encontré ninguna explicación de la tragedia: ¿por qué la habría matado?, ¿cuáles habrían sido los motivos? Siempre tuve la curiosidad de saber las causas del crimen… El asesino —o sea mi presunto padre— desapareció del país. Era acusado de varios crímenes. De manera que tampoco llegué a conocerlo… En realidad no se sabía quién era mi padre… Fueron mis abuelos quienes me criaron desde mi nacimiento. Debí de haberles causado mucho trabajo; ahora estoy infinitamente agradecido… Mi abuela solía recordar a mi madre con nostalgia: Era bonita, alegre; lo que no me gustaba era su costumbre de salir con varios chicos a la vez… Coleccionaba las fotos de sus enamorados. En ese plan conoció a un asesino esquizofrénico, quien la mató sin ninguna piedad…


A mis diez años empecé a leer literatura. Para mi suerte, el abuelo tenía una buena biblioteca. Si no hubiera sido abogado, hubiera sido escritor, solía decir. Una vez le pregunté si alguna vez había escrito algo. Quise escribir una novela, dijo, pero nunca me di tiempo para hacerlo… Yo más bien estaba decidido a ser escritor, pasara lo que pasare… A mis diez años dije, quiero ser escritor, motivado, quizá, por las primeras noticias que tuve de Vargas Llosa. Empecé a leer todo lo que caía en mis manos. Mi primera lectura decisiva fue la Biblia. Cuando cursaba estudios superiores decidí definitivamente dedicarme en tiempo completo a la literatura. Mi primer plan fue no tener hijos ni casarme…, quise vivir exclusivamente para la literatura… Leí con devoción a García Márquez, y me declaré discípulo suyo. Años después me sumergí en el mundo maravilloso de Roberto Bolaño, y me consideré seguidor suyo.


A mis diecinueve escribí mi mejor cuento, Hotel La Plaza, inspirado en Conversa, de Mario Benedetti, con el cual gané un concurso en Lima. La noche que me premiaron me creí inmortal y me convencí de que ser escritor significa haber llegado al más alto nivel de inteligencia… Mi abuelo lo celebró por varios días, y estuvo orgulloso de mí. Has heredado mi vocación literaria, solía decir… Ahora me siento feliz de saber que fui su nieto más querido…


Por esa época leí Bartleby y compañía, de Enrique Vila-Matas. Después de la lectura caí en la cuenta de que mi abuelo era un bartleby, es decir, uno de esos seres que no escriben, o en mejor de los casos, publican un libro y no vuelven a hacerlo. Por mi parte, me consideré otro bartleby, porque hace cuatro años no publicaba nada. Escribía algunos cuentos que nunca los acababa o los corregía. Es más, hace cuatro años venía buscando un tema para escribir mi primera novela. No lo encontraba por ningún lado. Quizá estuve equivocado, porque, como dice Borges, el escritor no debe buscar el tema, más bien éste debe buscar a aquél… Una tarde, en un desvarío literario, desde la azotea de mi departamento, grité a los cuatro vientos, soy un bartleby. Por la noche llamé a Vila-Matas con la intención de decirle que me apadrine. Por supuesto que no me contestó sino una voz femenina. Disculpe, ¿con el señor Vila-Matas? Número equivocado, me contestó fríamente… Luego revisé las llamadas recientes en mi móvil: figuraba el nombre de Vilma Tania. No supe cómo tenía su número (no la conocía), supuse que algún amigo me lo había pasado… Una hora después volví a llamarla. La muy bandida cedió terreno. Concertamos una cita en un conocido bar de la ciudad. No tenía dinero para invitarle un café por lo menos. Así que rematé en la cachina una casaca que mi primo me había regalado y con esa plata acudí a la cita… Cuando entré en el bar me fijé rápido en la única mujer sentada. Me acerqué a su mesa con los nervios de punta. ¿Vilma?, le pregunté. Sí, me dijo. Después de sentarme llamé al mozo y le pedí dos vasos de pisco sour. No te has presentado, me dijo. Soy Christopher de la Riva. ¡Ah...!; ¿y el nombre te lo puso tu mamá o tu papá? Ninguno de los dos…; fue mi abuelo. ¿Sabes?: me gusta tu nombre. Luego de sorber el licor preguntó, ¿a qué te dedicas? Soy bartleby. En cristiano, por favor. Soy escritor. No hizo ningún comentario, creo que no lo entendió. Así que hablamos de cosas banales y bebimos varios vasos de pisco. No sé por qué, creo que por curiosidad, le dije indirectamente que la deseaba. La muy bandida me dejó perplejo con una proposición más directa, vamos al hotel… En efecto, sin perder más tiempo fuimos y retozamos en la cama hasta el amanecer. Por mi parte, demostré mi poderío en la cancha y jugué hasta el último minuto. Hice todos los goles posibles. Por su parte, comprendió qué era en realidad hacer el amor. Dijo que nunca había experimentado esas sensaciones placenteras ni había llegado al orgasmo. Será por eso que empezó a respetarme. Mi buen escritor, dijo, lo haces como los dioses. La muy bandida quiso casarse conmigo. No quiero ser tu amante, dijo, quiero estar todas las noches en tu cama. Claro que no me casé, porque debía estar libre para dedicarme del todo a la literatura… Aún estaba en el hotel con ella cuando recibí la llamada de Beltrán. Oye tío, dijo, hay un libro diabólico que te puede gustar. ¿De qué libro estamos hablando?, pregunté. Es un libro no apto para católicos, profirió Enrique desde el otro lado del teléfono, la religión cristiana prohibió su circulación; sólo se conserva un ejemplar. ¿Quién lo tiene?, pregunté lleno de emoción. Alguien…; sé dónde está. ¿Dónde?, volví a preguntarle. Hubiera hecho cualquier cosa por conseguir aquel libro… Tendría que decírtelo personalmente, dijo Beltrán. Está bien, le dije, nos vemos en La Casa del Abuelo.


Después de entrar en el bar me senté a la barra, pedí cigarrillos importados y esperé a Beltrán. De pronto vi a una pareja dos mesas más allá. La chica me pareció algo aceptable, es decir, reunía los requisitos mínimos. Pero no la deseé. Creo que ella más bien me deseaba, porque a cada rato me miraba con ojos de gata en celo. Quiere que le den trámite, me dije. Creo que se dio cuenta su enamorado, un tipo medio moreno y nada galán. Ella me seguía mirando y el tipo aquel no soportó más los celos. Se levantó de la silla y se me acercó decidido a todo. ¿Por qué carajo mira a mi flaca? Con toda la tranquilidad del caso abrí la cremallera de mi casaca y le mostré el cañón de la pistola que me había regalado el buen Chiripa. En cuanto lo vio se asustó y me dijo, número equivocado; disculpe… Llevaba la pistola desde el día en que me había declarado sicario. Tenía las ganas de pegarle un tiro a la gente superflua en el mundo. Esa idea se me ocurrió aquella vez que leí La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo… Por fin, Beltrán apareció con varios libros en la mano. Bebimos licor preparado hablando de literatura. Beltrán —alto, delgado, con lentes— quería ser poeta. Estaba preparando su primer poemario. ¿Quién tiene el libro de que me hablaste?, le pregunté a bocajarro. Lo tiene Jorge Herrera, dijo Beltrán, le he escuchado mencionarlo en la presentación de su poemario. Mañana mismo viajo, le dije, necesito el libro.

(…)



jueves 22 de diciembre de 2011

La literatura, una manera de vivir

J. Núñez




Por Javier Núñez


La literatura está íntimamente relacionada con la vida. Esta relación equilibra nuestra existencia terrenal. De ninguna manera la literatura es copia fiel de la realidad. De ser así no tendría sentido su existencia. Es cierto que puede tener sus orígenes en la vida real, pero la mayor parte que se narra en ella es trabajo artístico. Entonces, la literatura es un mundo nuevo, una vida creada por un artista. Esta vida creada (ficción) “compite” con la vida real que vivimos. De manera que los humanos llevamos dos vidas paralelas: ficción y realidad. Estas dos dimensiones equilibran nuestras vidas. Pero a todos nos gustaría vivir más la vida ficticia que la vida real.


Necesitamos de la ficción para sobrevivir en este mundo hostil. Cuando hablamos de la ficción no sólo nos referimos a la literatura, sino también a otras formas ficticias: cine, teatro, juegos electrónicos, etc. Sucede que nadie está contento con la vida que lleva, siempre hay algo que no nos gusta de nuestras vidas, por mínimo que sea. Entonces, necesitamos conocer otras vidas. Y nos preguntamos: ¿Cómo será la vida de otros? Esta curiosidad de conocer una vida ajena es una necesidad natural. Es que estamos cansados de nuestra vida rutinaria y queremos saber (incluso experimentar) la vida de otros. Seguramente todo el mundo se queja de la vida que lleva (no sé si habrá alguna excepción). Es decir, nadie es feliz en este mundo. Curiosamente, el dinero no basta para lograr la felicidad. En este trajinar entre carencias, infelicidades, hostilidades necesitamos dejar de lado nuestra vida mísera y vivir otra vida mejor. Eso, desde luego, es difícil de lograrlo, quizá imposible. La única salida realizable es entrar en el mundo de la ficción (literatura u otras formas ficticias). Si leemos un cuento o una novela pasamos a vivir una vida nueva, muy distinta a la nuestra. Experimentamos otras sensaciones, sentimientos, etc. Amamos, odiamos, nos reímos, renegamos, reflexionamos… Es cierto que cuando cerramos el libro se rompe el hechizo y otra vez regresamos a nuestra vida real con todos sus problemas. Pero al menos hubo un momento de felicidad, una oportunidad de vivir una vida ajena.

Por poner un ejemplo, podemos tener la curiosidad de cometer un crimen, pero no podemos hacerlo por varias razones. Si llevamos a cabo nuestro plan macabro terminaremos pudriéndonos en la cárcel. Pero la curiosidad sigue latente: queremos saber qué se siente matar a alguien, qué sensaciones se experimenta cuando le estamos acuchillando, o ahorcando, o metiendo las balas… Una forma de satisfacer esta necesidad sin hacer daño a nadie es leyendo una novela que narre sobre un crimen. Cuando empecemos leyendo la novela nos olvidaremos de nuestro nombre y pasaremos a ser el asesino, y sabremos qué se siente matar a alguien… Es que el cerebro humano no diferencia la realidad de la ficción (imaginación). A modo de ilustración, observemos un objeto, luego cerremos los ojos e imaginemos el mismo objeto. El cerebro procesará del mismo modo la percepción real del objeto y la imaginación de dicho objeto.

Este mecanismo de vivir otras vidas “aminora”, en alguna medida, nuestros problemas cotidianos. Si no habría ficción, nuestra vida sería insoportable. En cualquier momento terminaríamos suicidándonos. A decir verdad, en nuestras vidas juegan un papel muy importante la fantasía, la ilusión, los sueños, las mentiras… Todo ello nos lo da la literatura. Claro que hay otras formas de ficción menores, como el caso de los videos juegos…, que también sirven para sobrevivir en este mundo. Cuando estamos jugando, por ejemplo, nos emocionamos, renegamos…, es decir, vivimos la vida intensamente. Sin estas formas de ficción, la vida sería aburrida y no tendría sentido seguir viviendo.

El acto (ficticio) de vivir otras vidas también nos permite conocer mejor a nuestros prójimos, comprender sus problemas, sus obsesiones, etc. De manera que nuestra convivencia con nuestros semejantes será armoniosa, habrá más comprensión entre todos. Claro está, la literatura juega un papel importante en el proceso de la civilización, o si se quiere, humanización. Por otro lado, la literatura nos permite también conocer el mundo con amplio criterio. Nos libera de fanatismos ideológicos y religiosos…

En síntesis, la literatura sirve (entre otras cosas) para sobrevivir en este mundo caótico.


Artículo publicado en el diario Correo (Puno), 15/12/11





miércoles 23 de noviembre de 2011

Entrevista a propósito de "Vírgenes y herejes"

Javier Núñez, Premio Nacional de Novela 2011


CONFESIONES DE UN HEREJE



Por Yudio Cruz

El 25 de octubre Bisagra Editores oficializó los resultados del Premio Nacional de Novela Corta “Ciudad Incontrastable” 2011 que dieron por ganador al escritor puneño Javier Núñez, con su novela “Vírgenes y herejes”. La premiación se realizará esta semana en Huancayo. En esta entrevista, Núñez cuenta cómo recibió la noticia del galardón, habla de su obra ganadora y anuncia la inminente publicación de otra novela suya, basada en la muerte de Ciro Castillo.

LA NOTICIA

¿Cómo recibiste la noticia del premio?

El viernes 21 de octubre, por la tarde, mi celular sonó y no pude creer lo que me estaban diciendo. “¿Señor Javier Núñez?”, preguntó una voz. “Sí”, contesté seguro de mí mismo. “Le estamos llamando desde Huancayo…” Cuando escuché esa palabra mágica (Huancayo) hice una asociación rápida con el concurso de novela. “Los jurados acaban de dar el fallo… Su novela “Vírgenes y herejes” ganó el concurso…” No supe cómo reaccionar. Me sentí confundido, inmóvil…


¿No te alegraste?

Las llamadas que te informan que has ganado un premio son únicas, memorables. Las sensaciones que experimentas mientras te están hablando desde el otro lado del teléfono son misteriosas, inexplicables, son momentos de felicidad absoluta… Quise saltar de alegría o lanzarme al lago de emoción…

Y después a celebrar con los amigos…

Claro, quise compartir la noticia con los amigos más cercanos. Los llamé y celebramos con un brindis. Aún no podía creerlo, parecía un sueño. Temí despertarme en cualquier momento y romper la felicidad…


LA ESPERA


Luego ocurrió algo curioso, Correo lanzó la primicia el domingo 23 de octubre pero los organizadores no confirmaban aún los resultados… En Puno se pensó incluso que era broma. ¿Llegaste a dudar del premio?

Confieso que empecé a dudar. Es que el lunes aún no había resultados oficiales. A cada hora visitaba la web de Bisagra Editores y no se mencionaba nada con respecto al premio. Entonces pensé que era una broma.


Algo así le pasó a un famoso escritor italiano…

Ah, Alberto Moravia. Lo llamaron por teléfono diciendo que había ganado el Premio Nobel. Como es de esperar, el autor de “La romana” lo celebró a lo grande, inclusive hizo declaraciones a la prensa. Pero más tarde se enteró de que era una broma de mal gusto…

Pero felizmente en tu caso el anuncio se oficializó…

Sí, el martes 25 de octubre volví a revisar la web de Bisagra Editores, ya con pocas esperanzas. Vi mi nombre y me emocioné como la primera vez. No supe a quién llamar ni qué hacer. Les confirmé la noticia a los amigos. Ahora sí, el premio era mío y no estaba soñando…


LA NOVELA

¿Cuánto tiempo te demandó escribir “Vírgenes y herejes”?


Esta novela la escribí durante el 2008, con una disciplina eclesiástica. Pero mucho antes estuve madurando la idea primigenia. La primera versión estaba narrada en varios planos. Eran dos novelas en un solo libro. Luego me di cuenta de que era necesario ajustar la historia. Muchos planos estaban sueltos; no había una cohesión perfecta entre sus partes.

¿Entonces la tuviste que reescribir?

En realidad, el 2009 la novela, como quien dice, descansó; no la toque para nada. El 2010 me tomé el tiempo para reescribirla. Taché todo lo que estaba demás. De 300 páginas me quedé con 200. Borré varios capítulos y añadí uno nuevo. De hecho, varios títulos desfilaron por la portada de la novela. El 2011 la corregí varias veces antes de enviarla al concurso.

¿Cómo está narrada la novela?

En la novela experimento varios tipos de técnicas narrativas habidas y por haber. Algunas son invenciones mías…

¿Hay un eje temático?

Con relación al tratamiento temático, quise que sea una novela total. Por poner un ejemplo, los temas que se abordan son: conflicto social en el país, conspiración, mito, leyenda, tradición, exotismo, fantasía, ciencia, masonería, civilizaciones legendarias, amor, sexo, aventura, venganza, muerte, etc.

A grosso modo, ¿de qué trata “Vírgenes y herejes”?

La historia se centra en Christopher de la Riva, aspirante a escritor, quien emprende una búsqueda obsesiva de un libro censurado, prohibido para católicos, y cuyos ejemplares fueron destruidos. Solo se conserva uno. El libro narra la historia de tres sujetos sacrofílicos que boicotearon en dos ocasiones una fiesta patronal en Puno (el 2 de febrero), profanaron iglesias, vírgenes y santos, torturaron a los curas, etc.


EL ANUNCIO

¿Estás trabajando en algún otro libro?

Estoy dando los últimos retoques a una novela basada en Ciro y Rosario. Es una historia que combina ficción y realidad... Muy pronto circulará en las librerías.


Entrevista publicada en el diario Correo (Puno), 17/11/2011.

domingo 20 de noviembre de 2011

"Vírgenes y herejes", de Javier Núñez




Acaba de publicarse Vírgenes y herejes, de Javier Núñez.




La novela nos llamó mucho la atención por su originalidad, por su estructura y su modernidad. Cuando se publique, en noviembre por Bisagra editores, va a sorprender. Javier Núñez promete como narrador. Su forma de abordar la realidad es muy novedosa dentro de lo que es la narrativa andina actual. Considero representa un nuevo aire en la novela que se escribe en el mundo andino, y que representa los cambios en el imaginario literario de esa parte de nuestro país. Esta es una novela muy original, técnicamente lograda, muy imaginativa.



Carlos Calderón Fajardo

(Jurado del Concurso de Novela Ciudad Incontrastable-2011)







más información en:



cel: 951024651



miércoles 26 de octubre de 2011

Javier Núñez, Premio Nacional de Novela “Ciudad Incontrastable-2011”





JAVIER NUÑEZ OBTIENE PREMIO NACIONAL DE NOVELA “CIUDAD INCONTRASTBLE-2011”



El escritor puñeno, autor de "Espejos de bronce" (2005), "Salomé y otros cuentos" (2009) y "Asesinas" (2010), Javier Nuñez, ha sido galardonado con el Premio Nacional de Novela “Ciudad Incontrastable-2011” por su novela “Vírgenes y herejes”. Este premio, organizado por Bisagra Editores y el Instituto de la Juventud y Cultura de la Ciudad de Huancayo está dotado con 6.000 soles. “Vírgenes y herejes” fue presentada bajo el seudónimo de Dorian II. El jurado, presidido por el escritor Carlos Calderón Fajardo y compuesto por los narradores Julián Pérez y José de Piérola, han declarado la novela ganadora por mayoría.

El jurado consideró premiar esta novela por “su originalidad en el tratamiento de un tema nacional con recursos técnicos novedosos que lo acercan a las preocupaciones contemporáneas de la novela latinoamericana”.

El jurado consideró premiar esta novela por “su originalidad en el tratamiento de un tema nacional con recursos técnicos novedosos que lo acercan a las preocupaciones contemporáneas de la novela latinoamericana”.

Además el jurado calificador acordó reconocer como menciones honrosas, por su calidad literaria, las siguientes novelas:

-“Me friegan los cóndores”, presentada bajo el seudónimo El caminante, cuyo autor es el escritor Sócrates Zuzunaga.

-“El amanecer de los amaneceres”, presentada bajo el seudónimo de Vox pópuli, cuyo autor es el escritor Pedro Novoa Castillo.

-“Mi tío, el cura” presentada bajo el seudónimo de El Conde de Ñaupallacta, cuyo autor es el escritor José Oregón Morales.


FUENTE: Bisagra Editores


http://bisagra-editores.blogspot.com/2011/10/javier-nunez-obtiene-premio-nacional-de.html