sábado, 23 de julio de 2011

DeBonsái


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CONTENIDO


ARTÍCULOS

  • Alberto Mostajo: Un viaje sin retorno. El poema XI desde la perspectiva del análisis del discurso / Javier Núñez

  • Tratado del cielo y del infierno (ortodoxias y heterodoxias en la poesía puneña post-2000) /Darwin Bedoya

ENTREVISTA

  • Encuentro de otras sombras: Una entrevista con un infeliz que quiso llegar al paraíso / Vicente Ytusaca

CREACIÓN

  • Poemas / Saúl Castellanos
  • Poemas / Vicente Ytusaca
  • Desfiebre y pasión (poemas) / Alexander Hilasaca
  • Germen (poema) / Luis Incacutipa
  • La predicción (mini ficción) / Javier Núñez
  • Blanco en negro (prosa lírica) / Ditmar Castro

HOMENAJE

  • Eternamente Vallenas / Edyson A. Quispe

RESEÑAS:

  • Leve ceniza, de Darwin Bedoya
  • Asesinas, de Javier Núñez
  • Narrativa puneña contemporánea, de Percy Zaga
  • Horas de sirena, de Luis Pacho
  • Cuerpo enamorado, de Carlos Mendoza
  • La bahía, de Feliciano Padilla



viernes, 8 de julio de 2011

"DEBONSÁI", revista de literatura





Está en prensa nuestra revista de literatura DeBonsái.

Dirección:

Javier Núñez / Vicente Ytusaca

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debonsai@hotmail.com / 951024651












domingo, 12 de junio de 2011

Alberto Mostajo: la soledad como prisión

El poema “IV” desde la perspectiva del Análisis del Discurso







Por Javier Núñez


El Análisis del Discurso nos permite determinar qué intereses, intenciones, ideologías, etc., están “detrás” de los discursos. Es que a través del lenguaje el sujeto construye la realidad (o al menos construye una representación de ella), y se construye como integrante de un grupo social y como persona humana…, es decir, por medio del lenguaje se apropia de la realidad… En términos generales, un grupo social construye mediante el discurso su filosofía, su cosmovisión, su ideología, su cultura, sus conocimientos, etc. Por eso es importante el estudio de discursos que circulan en la sociedad.

En este artículo nos aproximaremos al poema “IV”, de Alberto Mostajo (Puno, 1896) utilizando los presupuestos teóricos del Análisis del Discurso. Para lo cual tomaremos en cuenta los siguientes aspectos: En primer lugar estudiaremos el poema como texto (es decir, como producto verbal), teniendo en cuenta la textualidad (cohesión y coherencia). En segundo término estudiaremos la significación y el sentido que produce el poema (dimensión semiótica). En tercer lugar (teniendo en cuenta que todo poema presupone la existencia de un sujeto productor) estudiaremos las personas del discurso poético, es decir, las voces que hablan en el poema (teoría de la enunciación). En cuarto lugar estudiaremos la acción (intención comunicativa) que realiza el enunciador al momento de hablar (dimensión pragmática). También tomaremos en cuenta el contexto, ya que es crucial en el análisis del discurso, porque nos permite conocer las condiciones en que se escribió el poema.

Alberto Mostajo fue un poeta incomprendido en su tiempo e injustamente maltratado y condenado a muerte en vida (permaneció encerrado en el Larco Herrera de 1935 a 1982). Su poesía no se parece en nada a la de los poetas de su generación. Sus temas son metafísicos, filosóficos, cósmicos, reflexivos. El tiempo, el espacio, la vida, la muerte…, son sus preocupaciones constantes.

1. EL ANÁLISIS DEL DISCURSO

El Análisis del Discurso es una disciplina relativamente nueva que estudia el discurso escrito y hablado como interacción, es decir, como una forma de uso de la lengua, teniendo en cuenta sus contextos cognitivos, sociales, culturales, etc. Hoy en día, el Análisis del Discurso es considerado como una interdisciplina, porque en él confluyen varias disciplinas del campo de las ciencias humanas y sociales. Estudia básicamente al texto (más allá de la oración), las condiciones de producción y comprensión del discurso, el contexto, los sujetos del discurso, etc.

Por otra parte, se debe señalar que el análisis del discurso es un “instrumento” (o metodología) de estudio de conversaciones cotidianas, discursos políticos, noticias, editoriales, textos publicitarios, comunicación de masas, argumentaciones jurídicas, etc. Nos “ayuda” a estudiar el producto cultural (no sólo verbal) de un pueblo, clase social, nación… Se aplica en diversas áreas: sociología, antropología, periodismo, derecho, publicidad, política, cine, lingüística, literatura, etc.

1.1. El discurso poético

El discurso literario en general, y el discurso poético en particular, es un evento comunicativo que exige el uso artístico de la lengua. El sujeto productor lo construye con la intención de generar cambios a nivel emocional y cognitivo en el lector. En términos generales, el discurso literario “comunica” emociones y sentimientos. Los cuales nos permiten tener una visión completa del sentido de la vida. Entonces, enfrentarse con la literatura es enfrentarse con la vida misma, esto es, leer literatura es vivir intensamente y comprender nuestra condición humana.

La literatura pertenece al tipo de comunicación ficticia, fingida, que no se realiza en tiempo real. El autor y el lector no comparten el mismo contexto. Es el lector quien construye el contexto del discurso en función de los deícticos. La concretización de la comunicación literaria la garantiza el lector.

El discurso poético no representa una realidad, más bien la construye (inventa) con elementos identificables en el contexto real. Su naturaleza es ficticia, es decir, los hechos a los que alude no pertenecen al tiempo histórico. Es el lector quien construye un contexto posible para un poema.

En cuanto a la mimesis se debe señalar que el poema no imita una situación real u objetos de la realidad. Lo que hace es construir sucesos o situaciones ficticias. Es decir, crea nuevas realidades a través del lenguaje. No imita sucesos o acciones reales, sino un acto verbal. Dicho de otro modo, el poema es un discurso ficticio que representa (o imita) un discurso real.

2. ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DEL POEMA “IV”

2.1. El contexto del autor: condiciones de producción discursiva

El contexto en que se escribió el poema “IV” se puede abordar de distintas formas. Este poema se publicó en el libro “Canción infinita” (Puno, 1928). Mostajo (productor del discurso) pertenecía a una familia acomodada de ese entonces. La familia llegó de Arequipa por cuestiones comerciales. Estudió tanto en Puno (alumno de José Antonio Encinas) como en Lima. Todo ello nos permite deducir que el joven Mostajo no sufría apuros económicos, y contaba con una buena educación. A ello debemos sumar sus lecturas de libros filosóficos, astronómicos, poéticos (de tendencia vanguardista). Dice de él su hermano Fernando Mostajo: “Era muy ingenioso, fraterno, lector de grandes novelas de viajes y aventuras… (…) se compraba libros y revistas de la época… (…) quería ser sólo un poeta, no le interesaba hacer producir a una haciendita que tenían mis padres… (…) No tenía mayores ambiciones sino llevar una vida de poeta, de intelectual dedicado a estudiar los problemas humanos, leía filosofía, psicología, astronomía… (…) Se recluyó en su habitación llena de libros y mapas, de aves y observaciones de astros, tenía una forma de vida muy especial, separada de todos nosotros. Se dedicó a leer y escribir con infinita pasión” (AYALA, José Luis; 2009: 73). Con lo expuesto en este apartado, hemos tratado de aproximarnos a las condiciones en que debió de haber sido escrito el poema “IV”. Brevemente hemos abordado el contexto situacional, sociocultural, sobre todo cognitivo, que influyeron al autor en la creación de sus textos. A manera de ejemplificación podemos decir que sus preocupaciones sobre problemas humanos, sus lecturas de textos filosóficos y astronómicos han condicionado, en alguna medida, la producción de sus poemas metafísicos, reflexivos, cósmicos, habitados por sujetos atrapados en la soledad, preocupados por la vida y la muerte…

2.2. El poema como texto: criterios de textualidad

2.2.1. Estructura superficial: Cohesión


En el poema “IV” se aprecian ocho enunciados, que en su conjunto constituyen la textura discursiva. Los mecanismos cohesivos que se avizoran con frecuencia son de tipo semántico, es decir, la conexión entre enunciados se da a nivel del significado. Por poner un ejemplo, veamos el primer enunciado y el segundo. (1) “Nadie se asoma.” / (2) “Todo enmudece / en los cuatro muros / de mi gabinete ultraterrestre.” El primer enunciado hace referencia al “silencio”, “soledad”, y el segundo enunciado es un complemento del primero: “todo enmudece…”, que también hace referencia a “silencio” y “soledad”, etc. Los otros enunciado se cohesionan del igual forma (a nivel semántico).

2.2.2. Estructura profunda: Coherencia

Ensayaremos el análisis de la coherencia según la teoría de Beaugrande y Dressler (1997). El concepto que funciona como núcleo del poema es “gabinete ultraterrestre”, que viene a ser un concepto de tipo “espacio”. El sujeto actor del poema es alguien que está encerrado, por decirlo así; desde su espacio reducido habla de lo que percibe. Entonces, la relación de conceptos secundarios y el principal, que se aprecia con frecuencia en el texto, es de tipo “percepción”. Ahora bien, el concepto “onda de relámpagos” y el concepto “velo de noche” se relacionan a través del concepto de tipo “acción” (“Una onda de relámpagos / carboniza el velo de la noche”). Otro concepto importante, junto a “gabinete ultraterrestre”, es “escenario de mi yo” (existe relación íntima entre el espacio y quien lo habita). El concepto “mundo”, con su acción “desfilar”, aparece relacionado con el concepto “procesión de heridas” y “armas de cien filos”. La relación que genera (entre “mundo” y “procesión de heridas”) es de tipo “propiedad”. Todo ello se relaciona con el sujeto (lírico) a través del concepto de tipo “percepción”. Es decir, el sujeto percibe que “el mundo desfila con su procesión de heridas y sus armas de cien filos”. Otro concepto de tipo “entidad” que se avizora es “escarabajos incansables”. De igual modo, este concepto guarda relación de tipo “percepción” con el sujeto. Por otro lado, el concepto “todos” y los conceptos “reír” y “llorar” guardan relación de tipo “acción”. Esta acción es advertida (percibida) por el sujeto desde su “gabinete ultraterrestre”. A manera de conclusión del poema, tenemos el concepto “apagar la sed”, que está íntimamente relacionado con el concepto “yo” (sujeto). Esta relación es de tipo “acción”.

2.3. Dimensión semiótica: producción del sentido

El lexema “gabinete ultraterrestre” genera los siguientes semas: /espacio/, /prisión/, /soledad/, /muerte/. El lexema “panorama” produce los semas: /espacio/, /escenario/, /contemplación/. El lexema “enmudecer” genera los semas: /silencio/, /soledad/, /privación/. En primer término, se advierte el espacio como punto de referencia de donde el sujeto “contempla” el mundo. Se debe señalar que el espacio del sujeto está asociado con la privación y la soledad.

Ahora veamos el segundo grupo de lexemas. El lexema “carbonizar” produce los semas: /destrucción/, /residuo/, /muerte/. El lexema “noche” genera los semas: /tiempo/, /oscuridad/, /caos/, /tristeza/. El lexema “herida” produce los semas: /dolor/, /ofensa/, /tristeza/. El lexema “arma” genera los semas: /guerra/, /muerte/. El lexema “llorar” produce los semas: /dolor/, /muerte/, /tristeza/. Los semas más comunes de este grupo de lexemas son: /muerte/, /oscuridad/, /tristeza/, /dolor/, /ofensa/. Habíamos dicho que el sujeto se encuentra privado del mundo. Esta privación le causa martirio, dolor, tristeza… El sujeto tiene la sensación de quien está muerto en vida…

El lexema “sed” genera los semas: /necesidad/, /deseo/, /vida/. El lexema “reír” produce los semas: /alegría/, /vida/, /victoria/. El lexema “luz” genera los semas: /claridad/, /orden/, /vida/. Los semas más comunes son: /deseo/, /vida/, /alegría/. El sujeto tiene la necesidad de vivir, dicho de otro modo, desea la luz que se le ha prohibido, la alegría que se le ha privado. Más allá de este deseo individual, el sujeto desea luz y felicidad para la humanidad…

Por último tenemos el lexema “escarabajo”, que produce los semas: /insecto/, /coprofagia/, /deforme/, /aversión/. Según la lectura global del poema, podemos decir que el sujeto advierte que el mundo es “deforme”, habitado por coprófagos que causan aversión. Es decir, el mundo es un caos, lleno de injusticias, maldades… El sujeto desea orden para el mundo, y libertad para el hombre…

2.4. Las personas del discurso poético: teoría de la enunciación

El poeta (Mostajo) crea un sujeto (hablante lírico) aprisionado por la soledad y el olvido. Desde esta condición enuncia el poema. Entonces, la voz que habla es alguien que sufre las indiferencias de la vida. Desde esta perspectiva, el sujeto configura el discurso, lleno de matices subjetivos, íntimamente relacionados con el martirio, el dolor, etc. El hablante lírico experimenta soledad e indiferencia (“Nadie se asoma.” /” Todo enmudece / en los cuatro muros / de mi gabinete ultraterrestre.”) Por otra parte, se considera a sí mismo como un observador mudo de la vida, del mundo, sin realizar acciones concretas. Advierte que el mundo es un caos, un lugar hostil. Ve a las personas como “insectos detestables”, sin valores humanos… En estas circunstancias, el hablante lírico desea orden y libertad para el hombre… En suma, el deseo de la libertad y la felicidad es el tópico predominante en el poema que nos ocupa.

¿Para quién habla el sujeto lírico? En el poema no se configura un enunciatario explícito, más bien el discurso se asemeja a un soliloquio. De ser así, el poema vendría a constituir una reflexión sobre la vida, el mundo, la existencia humana… Como se ha señalado, el sujeto lírico tiene una imagen martirizante, hostil, caótico del mundo.

2.5. Dimensión pragmática: actos de habla

Desde de la perspectiva de la pragmática (actos de habla), consideramos al poema “IV” como “acción”. Es decir, el hablante lírico cumple alguna acción al enunciar los versos. En el poema que nos ocupa, el hablante lírico cumple la acción de informar o afirmar. Entonces, su intención es afirmar. “Todo enmudece / en los cuatro muros / de mi gabinete ultraterrestre”, dice el segundo enunciado. Aquí, el hablante lírico afirma, o en todo caso informa sobre la imagen que tiene del mundo. Entonces, el hablante lírico informa lo que observa y lo que siente. Esta afirmación trasciende la simple comunicación de sentimientos o emociones; más bien constituye una reflexión sobre la vida y la muerte, sobre la razón de la existencia humana. A nivel del acto ilocutivo, el hablante cumple la acción de “afirmar” aparte de comunicar el mensaje. Este acto comunicativo, desde luego, no es real, sino ficticio o fingido…

El acto perlocutivo es el efecto que produce el enunciado (o discurso) en el receptor. En tal sentido, el poema, como constructo verbal, produce algún efecto en el receptor. Generalmente los poemas conmueven la sensibilidad. Ahora bien, el poema que nos ocupa puede ser “recibido” de distintas formas. Sin embargo, tomando en cuenta la intención comunicativa del hablante lírico, podemos decir que el poema en mención produce efectos a nivel cognitivo y emocional. A nivel cognitivo, porque el receptor es informado de la visión que el sujeto lírico tiene del mundo. Esta visión básicamente es una reflexión de la vida, el mundo, la existencia humana. Entonces, el lector reflexionará sobre esos tópicos después de la lectura. A nivel emocional, porque el receptor es ve “contagiado” de las emociones y sentimientos que el hablante lírico expresa a través de los versos. En última instancia, cualquier lector sentirá algún gusto estético, y apreciará y valorará el poema que comentamos.

3. A GUISA DE CONCLUSIÓN

El Análisis del Discurso es una metodología de interpretación que permite analizar e interpretar un poema desde la perspectiva textual, semiótica, enunciativa y pragmática; tal como se ha demostrado en este artículo.

El contexto (sobre todo el cognitivo) condicionó, en alguna medida, la producción del poema “IV”, como la selección del tema y el tratamiento poético. A nivel enunciativo, Mostajo construye un sujeto que habla (por él) en primera persona gramatical, cuyo punto de vista tiene matices subjetivos, metafísicos y reflexivos sobre la vida, el mundo y la existencia humana. A nivel pragmático, el hablante realiza la acción de “informar” (sobre problemas existenciales) al enunciar el discurso poético, con el propósito de generar en el enunciatario cambios cognitivos y emocionales (el receptor sentirá emociones que el hablante haya experimentado). De lograrse este propósito, el lector disfrutará en el proceso de la lectura, y apreciará y valorará el poema en referencia. El poema “IV”, como producto discursivo, es una construcción lingüística que cumple con los criterios de textualidad (cohesión y coherencia). A nivel semiótico, el poema “IV” produce el sentido de que el sujeto lírico desea orden, libertad y felicidad para el hombre, porque el mundo es un caos, lleno de injusticias y maldades.


Extraído del diario Los Andes


http://www.losandes.com.pe/Cultural/20110612/51088.html



martes, 24 de mayo de 2011

"Asesinas" y el Grupo Editorial Hijos de la Lluvia en Tacna



El café Zeit y la editorial Cuadernos del Sur invitan a los amantes de la literatura a las Noches de Bohemia, donde se ha programado PUNO: DESDE EL OTRO SUR, narrativa y poesía. Llegan a nuestra ciudad las nuevas voces de la literatura puneña: Luis Pacho, Darwin Bedoya, Carlos Mendoza, Javier Núñez y el editor y escritor Walter Bedregal. Con ellos dialogaremos sobre sus últimos libros publicados recientemente por el importante Grupo Editorial "Hijos de la Lluvia" (Juliaca).


La cita es este viernes 27 del presente en el Café Zeit, calle Deustua # 150 (al frente de la Reniec Tacna), a las 7.30pm. EL INGRESO ES LIBRE


Los esperamos


martes, 17 de mayo de 2011

La ficción nos enseña a ser humanos: Volpi





Publica el ensayo “Leer la mente”, acerca de cómo opera el cerebro ante el arte






Yanet Aguilar Sosa El Universal
yanet.aguilar@eluniversal.com.mx


A Jorge Volpi la ciencia lo seduce desde que a los 12 o 13 años comenzó a leer divulgación científica. Le interesa a tal grado que en En busca de Klingsor, la novela que lo dio a conocer a nivel internacional, exploró los territorios de la física; luego en No será la tierra se adentró en la biología, y en su más reciente ensayo Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción (Alfaguara) el narrador explora en el cerebro y demuestra que la ficción ha permitido la evolución de la humanidad.

Hay una premisa que persigue Jorge Volpi en este nuevo libro, la idea de que “la ficción nos enseña a ser humanos”. Varios años de estudio y lecturas, dos cursos que ha impartido sobre el tema, uno en la UNAM y otro en la Universidad de Méndez Pelayo de Santander, le han confirmado al escritor que “la literatura no nos hace mejores personas, pero sí nos permite apreciar la riqueza y la variedad de lo humano, de lo que significa ser humanos”.

El narrador - que recibió en 2009, a los 41 años, el Premio Iberoamericano José Donoso por el conjunto de su obra- asegura que cualquier ficción, sea la literatura, el cine, el teatro, los videojuegos o la televisión, permiten a los seres humanos adentrarse a otra realidad, vivir otras vidas y evolucionar.

“Evolucionamos gracias a que el cerebro se hace más grande, a nuestra capacidad de imitarnos los unos a los otros, a nuestra capacidad de aprender así más rápidamente; pero también a nuestra capacidad de imaginar le debemos la ficción, o sea que nacen paralelamente”, dice el autor de obras que han sido traducidas a más de 25 lenguas.

El homo fictius

A partir de preguntas como ¿qué pasa en mi cerebro cuando leo una novela o un cuento?, ¿por qué sufrimos o gozamos con los personajes de los relatos y de qué forma los lectores nos transformamos en esos personajes? o ¿es una idea tuya o alguien la sembró en tu conciencia mientras estabas distraído?, Volpi se adentra en los misterios del cerebro impulsados por la ficción.

“El ser humano en algún sentido podría llamarse homo ficticius, pues más que inteligencia es capaz de producir ficciones, otras especies tienen otro tipo de inteligencia, otras especies tienen otro tipo de conciencia, pero hasta donde sabemos somos la única especie capaz de producir ficciones”, señala.

Jorge Volpi confirma que la ficción, en términos generales, hace que vivamos mejor y es por eso que la necesitamos tanto, “por un lado nos permite vivir otras vidas, pero por el otro nos ayuda enormemente a construir nuestra propio yo, que también es una especie de novela; el contacto con ficciones que nos permitan encontrarnos con otras vidas semejantes nos permite imaginar posibilidades para nosotros mismos y entendernos mejor”.

El autor de El fin de locura y El insomnio de Bolívar. Consideraciones intempestivas sobre América Latina a principios del siglo XXI, con el que obtuvo el II Premio de Ensayo Debate-Casámerica, dice que la ficción genera la capacidad de ponerse en el lugar de los otros, de vivir otras vidas y de jugar con ellas y explorar nuestro yo.

“Todo eso nos permite ponernos en el lugar de los otros y construir nuestra propia idea de nosotros mismos a partir de esos elementos ajenos, que ya no son de esas personas que conocemos y que nos rodean sino de esa infinidad de personas que habitan la ficción, los libros, las películas y los videojuegos”, comenta Jorge Volpi.

Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción es un libro que está pensado para que el lector común reflexione sobre cómo ocurren los mecanismos del cerebro cuando está leyendo o en general, cuando está ante la ficción literaria, también frente al cine, la televisión, un video juego o el teatro. “Muchos de los ejemplos tienen que ver con hacer mucho más claros estos mecanismos y que puedan ser entendibles”.

¿Cómo se crea la conciencia?

Jorge Volpi reconoce que la conciencia es darse cuenta de uno mismo y eso ocurre cuando aparece en el cerebro humano esa especie de salto, de rizo o de bucle que puede contemplarse así mismo; es decir, son las ideas en el cerebro que de pronto son capaces de contemplarse a sí mismas y esa sensación de contemplarse a sí mismo es lo que se llama conciencia.

Para el escritor la ficción ayuda al ser humano a construir un yo. “El yo no es una estructura física, no hay ningún lugar en el cerebro donde esté el yo, no habita ahí un hombrecito, como se llegó a pensar en algún momento; el yo es un conjunto de ideas complejas, capaces de verse a sí mismas y creemos que el yo nos esa unidad de la conciencia que está dada por esta especie de gran ficción que termina siendo el yo”.

El ensayo que Jorge Volpi construyó a partir de cinco capítulos fue escrito desde la certeza de que quería hablar sobre la ficción desde un punto de vista científico, pero para ello utiliza elementos de la ficción misma a fin de ejemplificar sus argumentos.

El escritor concibió su ensayo como una gran ficción, como un gran juego con información social relevante que permite a los seres humanos vivir otras vidas. “Gracias a esta capacidad que tenemos de ficcionar y de que nos es tan imprescindibles, estamos todo el día queriendo confrontarnos con ficciones, vemos la televisión, jugamos videos, vamos al teatro, escribimos”.

Hay muchos estudios sobre el cerebro, pero hay pocos libros que hayan vinculado el tema con la ficción. “Mi aporte es querer unir los avances más recientes en el campo del cerebro, con la ficción y con la literatura”.




fuente:http://www.eluniversal.com.mx/cultura/65446.html


sábado, 30 de abril de 2011

Maynor Freyre en Puno









En Puno, el pasado 28 de abril, Maynor Freyre ofreció una charla sobre la narrativa breve de José María Arguedas y presentó su novela Par de sátrapas con el comentario de Feliciano Padilla.




En Puno: Maynor, Verónica y Javier


Junto a Maynor Freyre

domingo, 17 de abril de 2011

La muerte poética en "Leve ceniza"




Por Boris Espezúa Salmón


Hace ya algunos meses ha sido publicado “Leve Ceniza” de Darwin Bedoya, poemario que hace pocos días tuvimos la suerte de adquirirlo y cuyo contenido nos motiva el presente artículo, el libro ha sido premiado con la Primera Mención Honrosa en la I Bienal de Arte “Víctor Humareda Gallegos” en el género de Poesía- Lampa en el año 2009. El autor nació en Moquegua en el año 1974, es Poeta, Narrador y Editor. Es docente de Lengua y Literatura, ha publicado poemas y cuentos en conocidas revistas de literatura del sur peruano.

En su trayectoria cuenta el haber logrado algunos méritos como el reconocimiento con la Primera Mención Honrosa en el Concurso Nacional de Poesía “Premio Pucará” Huancayo – 1997, organizado por la revista de literatura Cascadas; segundo lugar en el Concurso Nacional de Poesía premio “Alberto Hidalgo” Arequipa – 1998, organizado por el semanario El Clarín, primer premio (compartido) en el concurso departamental de poesía “Premio Simón Fidel Quispe” Puno – 1998, organizado por la CUBUP – Puno; finalista en el VII Certamen Internacional de Poesía Ciudad de Torrevieja convocado por el Instituto Municipal de Cultura “Joaquín Chapaprieta” de Torrevieja-2002. España-Alicante.

Es integrante de la CADELPO (Casa del Poeta Peruano) filial Juliaca, fue coeditor de la revista de literatura “Pez de Oro”, editor de la revista de literatura “Lágrimas de Cocodrilo”, director de Cuadernos bimestrales de poesía “Espantapájaros” y del tabloide de Poesía “El Aguafiestas”, es editor de la revista de Literatura “La Rama torcida”. Ha publicado varios poemarios previos a: “Yarume, primera edad del silencio” (2006) de los cuales el confiesa que fueron de aprendizaje. En lo que corresponde a narrativa a publicado: “Aunque parezca mentira” (2008) y el texto: “Aunque hacías falta” (2009).

Es llamativo para un poeta y narrador tener una trayectoria casi espléndida en los años tempranos en que aún transcurre. Ello es un síntoma de que ahora los jóvenes tienen más facilidades para publicar sus obras y que existe más eventos donde pueden participar para construir en breves tramos toda una trayectoria literaria. “Leve Ceniza” es un poemario que está escrito en prosa, esta técnica tiene precedentes en muchos poetas nacionales como el caso de Julio Ortega, Javier Sologuren, Juan Gonzalo Rose y algunos horazerianos como Enrique Verástegui. El libro está planteado con un temario previo que es la muerte, y que sirve de común denominador a todo el conjunto del poemario que está dividido en cuatro secciones: Poiesis, Cantares, Salmos y Rituales. El tema de la muerte que hace alusión a la ceniza no es nuevo en la poesía, sin embargo el abordaje, la aliteración de los significados si tiene en Bedoya una singularidad que le permite lograr efectos de alta sugestividad. El hombre es el único ser consciente de la muerte. Para el filósofo Hegel la muerte es el tránsito de la individualidad a la universalidad. La muerte es entendida como una creativa autoliberación de la especie, somete sus fines particulares a los fines universales lo que implicará la superación de la conciencia desgraciada y su propia salvación o autoreconocimiento. Lo finito es un pasaje hacia lo infinito. Gracias a la muerte el espíritu que no se ha afectado por ella vuelve en sí. El poeta en versos dice: (VII) “Donde poso el cansancio de mis ojos, donde me detengo un instante, veo la terrible expiación de mis días. Me pregunto: ¿Qué verán mis ojos cuando mi soledad sea antigua como las piedras? ¿Qué tipo de ángeles lamerán estos huesos? (VIII) “Trazo estas líneas para borrar una parte del abandono que he sido. Dejo estas palabras al silencio y entierro mi gran enfermedad, para seguir siendo el mismo animal oscuro que te llama cada tarde. Escribo remedios para este mal que te aleja. Un día mis manos buscarán un cielo devastado y oscuro. Este cuerpo que tengo será nuevo para mí” En estos poemas, el autor nos habla de tres niveles de muerte: Cuando uno está por morir, cuando ya ha muerto y después de muerto habla para sí. En el mundo andino la muerte es solamente un estadio, ello significa que alguien que muere vive o renace, por lo que no resulta ilógico en esta perspectiva que una vez muerto el difunto hable con su amada, se refiera a la posibilidad de renacer en nuevos días. En espacios aymaras los muertos cohesionan los grupos sociales. La vida, la comunicación con los ancestros, forma parte del mundo, en el cual el pasado y el presente interactúan siendo el pasado personificado en cuyos poderes se mantienen el presente y garantizan el futuro, se venera a personas consideras socialmente relevantes después de su muerte para que vivan como luces que nos iluminan constantemente.

En otros pasajes del poemario “Leve Ceniza” se dirá: (XL)” La poesía nace de un rostro abandonado. Es un alfabeto de cenizas y va quebrantando la última palabra de mis labios. Es que la poesía, como el viento, no tiene morada. Y nadie sabe cuándo viene, pero sólo así podría llegar un día, confundida con ella misma. ¿A qué viene la poesía? (XLI) “Un desierto de ceniza oscura se abre a mis pies. A lo lejos veo a mis ángeles entristecidos, de sus labios tiznados sale mi nombre como una maldición. Yo humedezco mis ojos con saliva negra: todo este tiempo estuve escribiendo sólo para desordenar el silencio y las palabras. Mi única forma de escritura era esta existencia que presagiaba los verbos del principio y del fin”.

El poeta en estos versos expresa que la finitud, mal que nos pese, define nuestra condición y nuestras posibilidades. Lo paradójico es que la muerte no es ni absolutamente externa debido a nuestra mortalidad, ni absolutamente interna debido a que con ella se acaba la vida y todos sus acontecimientos y posibilidades. La muerte cuestiona radicalmente el sentido de la existencia humana y de la libertad al ratificar la insuficiencia de nuestro proyecto de vida. La muerte como desposesión nos revela nuestra última coincidencia con nosotros mismos, el hecho de que no nos poseemos radicalmente. Además cuando se alude a la poesía y la muerte, existe entre ambas unos vasos comunicantes por el cual se expresan lealdades y deslealdades, es decir que la mejor forma de expresar el sentido de la muerte es mediante la poesía o la filosofía y la mejor forma de no expresarlo es callando poesía y callando filosofía. Que la poesía no tenga morada, y es etérea, es absoluto en el plano de la estética y es relativo, puesto que también la poesía fija y refija el sentido terrígeno, pero no la posee como algo enclavado, sino la desposee para abrirle las alas al viento. La escritura y la muerte por otro lado también tienen su solitaria expresión de controversia y de significación. El ser humano es una suma de fragmentos, es un ordenamiento de aspectos volátiles. La idea de la muerte es una constante que se concreta bajo el rostro de una máscara de misterio que abre y cierra los poemas de Bedoya. Aquí el sujeto poético se interroga sobre quién es él, sobre su destino marcado y sobre el origen y el final de las cosas, para unificar un puñado de imágenes rotas en la única razón que sostiene al autor, que es el de escribir como una manera de vivir y combatir a la muerte.

“Leve Ceniza” está lleno de sueños, reflejos, identidades fragmentadas, polifonías fantasmagóricas, que remiten al lector a un ámbito de sueño dentro de otro sueño y el reflejo dentro de otro reflejo, que expresan la imposibilidad del ser humano de reconocerse en la vida, sino sólo en la muerte. La última parte del libro que tiene el segmento de rituales, leemos: (XCI) “Llegaré hecho sombra, no existirá mi fantasma. Mis huesos y mi sangre serán un recuerdo, unos rastros de olvido comenzarán a pesar en mi forma de escalera y un perro hambriento lamerá estos huesos. Todo por amor al olvido.” (XCII) “ Un cráneo rebalsando mariposas, un caballo galopando sobre las palabras que bebo como un vino ciego, unas manos diciendo adiós, como un gusano perdiéndose en la bruma de la carne, creo que sólo es alguien llorando un mar de ausencias en mi pecho, mariposa que se posa en los vanos de mi cráneo. Eran muchos caballos y hacía polvareda. Las mariposas siguen volando para saber que existen”. El poeta se interroga sobre el desenlace del cadáver, sobre cómo existen elementos como el caballo y las mariposas que implican los sueños roídos, el paso de una naturaleza muerta a una naturaleza viva. Hay una crisis de elementos simbólicos que implican salvación, un morirse para vivir, un perder verdaderamente para dar paso al hallazgo como decía Vallejo.

Estamos frente a un poemario que desarrolla un tema singular, que es una muestra de mayor seriedad frente al texto poético, lo que también se expresa en otro coetáneo de Bedoya como es el poeta Luis Pacho que en su texto “Horas de Sirena” de igual forma nos trae una historia, un tema específico que desarrolla como Bedoya con mayor destreza en el uso de las palabras poetizadas. Nuestra poesía puneña puede seguir elevando las alas por horizontes promisorios. El hecho de que el trabajo poético se realice con mayor exigencia y cada poeta elija un camino donde confluyen con nuestra riqueza histórica y nuestro acervo mágico, es sintonizar por un valor agregado que nos viene de fabrica a los puneños y que al mismo tiempo sintamos que tenemos la necesidad de develarlos y desarrollarlos, ese es el reto común por el cual pervive la ética y estética frente a la hoja de papel y el sentido de pertenencia de las nuevas generaciones a una patria, a una región que nos nutre con toda la arcilla viva para moldearla y expresarla. Leve Ceniza es una ruta abierta, un planteamiento insurrecto desde el lenguaje, cuyos códigos poéticos se fundan en el silencio, en el vació y en la muerte.