Lanzamiento oficial de Salomé y otros cuentos (Grupo Editorial Hijos de la Lluvia), de Javier Núñez, en la 17º Feria Internacional del Libro de Lima-2012
lunes, 25 de junio de 2012
Adelanto de "Salomé y otros cuentos" (2ª edición)
Lanzamiento oficial de Salomé y otros cuentos (Grupo Editorial Hijos de la Lluvia), de Javier Núñez, en la 17º Feria Internacional del Libro de Lima-2012
miércoles, 18 de abril de 2012
"Debonsái" ( 2º número, muy pronto)
Debonsái
(revista de literatura)
muy pronto el segundo número
Contenido:
- Un adelanto de El libro de las sombras de Darwin Bedoya (obra galardonada con el Premio Copé de Oro).
- Un estudio desde la semiótica tensiva de la poesía de Efraín Miranda.
- "El otro Efraín Miranda", de Gonzalo Espino.
- Un adelanto de El caso Gabriel (una novela basada en Ciro y Rosario)
- Poesía de Castellanos, Ditmar, Ytusaca, Incacutipa...
- Reseñas y crónicas...
más información:
cel.: 950750007
domingo, 1 de abril de 2012
Pronto "Salomé y otros cuentos" (2ª Edicion / ampliada)
A fines de junio lanzamiento oficial de
Salomé y otros cuentos
Salomé y otros cuentos, una defensa del hedonismo.
Javier Núñez —autor de Vírgenes y herejes (Premio Nacional de Novela Ciudad Incontrastable-2011— inició su carrera literaria con mucho éxito con la publicación de Salomé y otros cuentos (2009), libro celebrado por críticos y lectores, libro que le abrió todas las puertas posibles.
Salomé y otros cuentos constituye una obra clave para comprender las nuevas tendencias de la literatura puneña y peruana. Rompe esquemas tradicionales de la literatura andina e introduce nuevas formas de narrar y de abordar temas juveniles.
Este libro explora las partes más oscuras del ser humano referidas al amor, sexo, infidelidad, venganza y demás fantasías hedonistas: crímenes en relaciones íntimas, seducciones, secuestros por venganza, orgías insólitas en los bares, infidelidades pagadas con la misma moneda y otras historias bárbaras. Asesinos psicóticos, norteñas despampanantes, mujeres narcotraficantes, secuestradores despiadados, novios infieles, diablesas ebrias desfilan por sus páginas.
Salomé y otros cuentos está escrito con un humor chispeante, un lenguaje fluido, donde el lector encontrará el sentido del arte de contar historias.
Esta edición incluye dos cuentos inéditos.
www.javierysalome.ucoz.com
lunes, 27 de febrero de 2012
Contra todo silencio, de Percy Zaga
Por Javier Núñez
El Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, bajo la dirección de Walter Bedregal, acaba de publicar Contra todo silencio, de Percy Zaga. El libro en referencia es una especie de antología personal que agrupa los poemas más resaltantes de las obras publicadas por su autor: A Mayte (1968), Mi país (1971), Cinematógrafo de lienzo y bambú (1992), Poemas (1988) y Mi ciego, mi gallo y tú (2003).
Percy Zaga (Puno, 1945) es uno de los poetas más talentosos de la Promoción intelectual Carlos Oquendo de Amat. Fundó el Grupo de Arte Utaraya y el Grupo Qlisgen, también el Centro Federado de Periodistas y el Colegio de Periodistas. Dirigió Don Pepe y Cancionero del Folklore Puneño. Participó en la edición de la revista de literatura Sur Intenso.
Los poemas de A Mayte (1968) configuran un universo subjetivo donde el protagonista es precisamente Mayte, nombre poético de la mujer amada. Para ti / el mundo canta / sentado… Como se advertirá, aquí observamos los niveles de percepción que el sujeto lírico tiene de ella. El punto de referencia es Mayte, es el objeto sensible, que constituye la mira del sujeto lírico. Mayte aparece como el centro de atención de todos. Su resplandor y su belleza son intensos (La luna / y las estrellas / entonan para ella), que constituyen el punto de admiración del sujeto lírico, quien transita desde la contemplación hacia el enamoramiento: Los grillos / alegres cantan / amores…
En otro poema se lee: Si fueras mariposa / te guardaría en mi cuaderno / para recordar la tarde / que corría por tu campo… En estos versos, el sujeto lírico configura los grados de posibilidad de sus actos, es decir, qué actos realizaría y cuáles no. Otra vez, el punto de referencia es Mayte. Se aprecia una proximidad íntima entre el observador (sujeto lírico) y el objeto sensible (Mayte). Los actos del sujeto lírico varían según las mudas (por decirlo así) del objeto sensible. Es decir, el sujeto lírico actúa según los movimientos de Mayte. En suma, Mayte representa los distintos grados del poder, y el sujeto lírico, los distintos grados de la sumisión.
Te busco / en el bolsillo olvidado de mi saco de invierno, / te espero / sentado en la pena tibia de las viudas, te nombro… La proximidad entre el observador y el objeto sensible es nula; no existe una relación directa. El recuerdo de Mayte es intenso, en cambio, la extensión es débil, o sea, Mayte no ocupa ningún espacio concreto, no está presente, no existe. Entonces, la mira del sujeto lírico apunta a una recreación de Mayte, es decir, Mayte sólo existe en el recuerdo del sujeto lírico. De modo que, el objeto sensible (Mayte) no se constituye en una presencia concreta sino en una presencia según los grados de la abstracción…
En los siguientes versos: Mayte / pálida página de mi vida, / ahora tendrás /otro nombre que colgar / del viento…, otra vez Mayte se configura en una presencia débil. La cual nos remite al recuerdo. Entonces, según los grados de la temporalidad, Mayte va perdiendo presencia. Antes, su resplandor era intenso, concentrado en un espacio concreto; ahora, su luminiscencia es débil, y llegará un momento en que desaparezca definitivamente.
En Mi país (1971), el sujeto lírico se presenta como un observador de la realidad, y la configura desde distintos puntos de vista. De modo que el objeto sensible es la realidad concreta que se vive en el país. Se pueden avizorar distintos grados de inconformidad con respecto a la situación actual, en el plano político y social. Es decir, el sujeto lírico opta una posición de inconformidad con la realidad que percibe. Entonces, sale a la palestra, concentrada intensamente y extendida en un espacio amplio, una realidad caótica, donde los protagonistas son vistos negativamente: En mi país / gobiernan los lagartos. (…) Dan decretos, se orinan / dan leyes, se orinan; / dan saliva y no se orinan…
Con respecto a Cinematógrafo de lienzo y bambú (1992), César Toro Montalvo dice, “Propiamente no es un libro. Podría afirmarse que es la copa de un paraguas, o una página impresa en ese formato de octaedro. (…) Cinematógrafo de lienzo y bambú está conformado por 16 poemas. Sus versos son cristalinos, de timbre surrealista y filosófico”.
Sobre Poemas (1988), Boris Espezúa señala que “La poesía de Percy Zaga se ha caracterizado por los versos cortos y su musicalidad oquendiana. (…) El símbolo es inmanente en su poesía, el propio poeta es el símbolo de una transferencia, es una búsqueda, y es en esa línea que Percy Zaga desarrolla la mayor efectividad de su poesía…”
El Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, bajo la dirección de Walter Bedregal, acaba de publicar Contra todo silencio, de Percy Zaga. El libro en referencia es una especie de antología personal que agrupa los poemas más resaltantes de las obras publicadas por su autor: A Mayte (1968), Mi país (1971), Cinematógrafo de lienzo y bambú (1992), Poemas (1988) y Mi ciego, mi gallo y tú (2003).
Percy Zaga (Puno, 1945) es uno de los poetas más talentosos de la Promoción intelectual Carlos Oquendo de Amat. Fundó el Grupo de Arte Utaraya y el Grupo Qlisgen, también el Centro Federado de Periodistas y el Colegio de Periodistas. Dirigió Don Pepe y Cancionero del Folklore Puneño. Participó en la edición de la revista de literatura Sur Intenso.
Los poemas de A Mayte (1968) configuran un universo subjetivo donde el protagonista es precisamente Mayte, nombre poético de la mujer amada. Para ti / el mundo canta / sentado… Como se advertirá, aquí observamos los niveles de percepción que el sujeto lírico tiene de ella. El punto de referencia es Mayte, es el objeto sensible, que constituye la mira del sujeto lírico. Mayte aparece como el centro de atención de todos. Su resplandor y su belleza son intensos (La luna / y las estrellas / entonan para ella), que constituyen el punto de admiración del sujeto lírico, quien transita desde la contemplación hacia el enamoramiento: Los grillos / alegres cantan / amores…
En otro poema se lee: Si fueras mariposa / te guardaría en mi cuaderno / para recordar la tarde / que corría por tu campo… En estos versos, el sujeto lírico configura los grados de posibilidad de sus actos, es decir, qué actos realizaría y cuáles no. Otra vez, el punto de referencia es Mayte. Se aprecia una proximidad íntima entre el observador (sujeto lírico) y el objeto sensible (Mayte). Los actos del sujeto lírico varían según las mudas (por decirlo así) del objeto sensible. Es decir, el sujeto lírico actúa según los movimientos de Mayte. En suma, Mayte representa los distintos grados del poder, y el sujeto lírico, los distintos grados de la sumisión.
Te busco / en el bolsillo olvidado de mi saco de invierno, / te espero / sentado en la pena tibia de las viudas, te nombro… La proximidad entre el observador y el objeto sensible es nula; no existe una relación directa. El recuerdo de Mayte es intenso, en cambio, la extensión es débil, o sea, Mayte no ocupa ningún espacio concreto, no está presente, no existe. Entonces, la mira del sujeto lírico apunta a una recreación de Mayte, es decir, Mayte sólo existe en el recuerdo del sujeto lírico. De modo que, el objeto sensible (Mayte) no se constituye en una presencia concreta sino en una presencia según los grados de la abstracción…
En los siguientes versos: Mayte / pálida página de mi vida, / ahora tendrás /otro nombre que colgar / del viento…, otra vez Mayte se configura en una presencia débil. La cual nos remite al recuerdo. Entonces, según los grados de la temporalidad, Mayte va perdiendo presencia. Antes, su resplandor era intenso, concentrado en un espacio concreto; ahora, su luminiscencia es débil, y llegará un momento en que desaparezca definitivamente.
En Mi país (1971), el sujeto lírico se presenta como un observador de la realidad, y la configura desde distintos puntos de vista. De modo que el objeto sensible es la realidad concreta que se vive en el país. Se pueden avizorar distintos grados de inconformidad con respecto a la situación actual, en el plano político y social. Es decir, el sujeto lírico opta una posición de inconformidad con la realidad que percibe. Entonces, sale a la palestra, concentrada intensamente y extendida en un espacio amplio, una realidad caótica, donde los protagonistas son vistos negativamente: En mi país / gobiernan los lagartos. (…) Dan decretos, se orinan / dan leyes, se orinan; / dan saliva y no se orinan…
Con respecto a Cinematógrafo de lienzo y bambú (1992), César Toro Montalvo dice, “Propiamente no es un libro. Podría afirmarse que es la copa de un paraguas, o una página impresa en ese formato de octaedro. (…) Cinematógrafo de lienzo y bambú está conformado por 16 poemas. Sus versos son cristalinos, de timbre surrealista y filosófico”.
Sobre Poemas (1988), Boris Espezúa señala que “La poesía de Percy Zaga se ha caracterizado por los versos cortos y su musicalidad oquendiana. (…) El símbolo es inmanente en su poesía, el propio poeta es el símbolo de una transferencia, es una búsqueda, y es en esa línea que Percy Zaga desarrolla la mayor efectividad de su poesía…”
“En Mi ciego, mi gallo y tú (2003) —dice Omar Aramayo— hay un ligero golpe de timón en relación a su poesía anterior. La mirada interior descubre la condición y la naturaleza humana. Cuánto quisiera uno, salir de estas cajas locas, y asumir la existencia más allá de las entelequias egurenianas. Pero el tacto de la razón se topa, torpe, indefectiblemente con la cruel realidad. Los símbolos evidencian las atrocidades del destino humano, las dificultades de la trascendencia, el embotamiento de la mente y finalmente la aceptación de nuestras limitaciones.”
Para terminar, Contra todo silencio recoge lo mejor de la producción poética de Percy Zaga, desde su primer libro hasta el último. Esta publicación nos permite conocer de cerca la trayectoria literaria de uno de los poetas más prominentes de nuestra literatura.
Para terminar, Contra todo silencio recoge lo mejor de la producción poética de Percy Zaga, desde su primer libro hasta el último. Esta publicación nos permite conocer de cerca la trayectoria literaria de uno de los poetas más prominentes de nuestra literatura.
Este artículo fue publicado en el diario Correo (Puno), 27/02/12
viernes, 10 de febrero de 2012
Sinopsis de "Vírgenes y herejes"
Sinopsis de Vírgenes y herejes (Premio Ciudad Incontrastable-2011)
Christopher de la Riva emprende una búsqueda obsesiva de un libro censurado por la Iglesia, que narra la historia de Dandy’s Asesinos, quienes boicotean la Festividad de la Virgen de la Candelaria, profanan parroquias, crucifican a los curas, mantienen relaciones sexuales con las vírgenes y los santos. Uno de los Dandy’s Asesinos, estudiante de Sociología, después de provocar revueltas y protestas en la universidad y ser acusado de asesinato al rector, se fuga por el lago y conoce en una isla a un personaje misterioso, posiblemente descendiente de la Atlántida, quien le confiesa un secreto y tiene que viajar a Las Vegas en busca del gran maestre (masón de grado 33) para matarlo y así vengar el asesinato de su padre.
Mientras tanto, en el Instituto de Estudios Avanzados (Las Vegas), Strain está a punto de revolucionar la ciencia. Para completar un invento trascendental, envía a Craelius y Smith a una isla del Titicaca en busca de la energía cósmica. Craelius se enfrenta a los sanguinarios Dandy’s Asesinos y Smith disfruta del Carnaval de la Diosa del Sexo que se celebra —en imitación a la Festividad de la Candelaria— en honor a la puta más hermosa del burdel de la Isla de las Ninfas.
Por su parte, Lucano Guerrero (uno de los Dandy’s Asesinos) se declara un antiimperialista acérrimo y quiere cambiar la historia de Latinoamérica. Se levanta en armas contra el Estado. Organiza y dirige una de las revoluciones nacionalistas jamás vistas en el país y pone en jaque al Presidente de turno.
(Pronto en las librerías)
jueves, 19 de enero de 2012
Un adelanto de "Vírgenes y herejes" de Javier Núñez
Un adelanto de "Vírgenes y herejes" (Premio Nacional de Novela Ciudad Incontrastable-2011)
Pronto en las librerías...
PRIMERAS NOTICIAS
Enrique Beltrán fue quien me habló por primera vez sobre la existencia de Vírgenes y herejes, un libro que narra la historia de tres sujetos sacrofílicos que boicotearon en dos ocasiones la Festividad de la Virgen de la Candelaria, profanaron iglesias, torturaron a los curas, mantuvieron relaciones sexuales con las vírgenes y algunos santos. Es un libro no apto para católicos, profirió Enrique desde el otro lado del teléfono, la religión cristiana prohibió su circulación; sólo se conserva un ejemplar. ¿Quién lo tiene?, pregunté lleno de emoción. Alguien…; sé dónde está. ¿Dónde?, volví a preguntarle. Hubiera hecho cualquier cosa por conseguir aquel libro… Tendría que decírtelo personalmente, dijo Beltrán. Está bien, le dije, nos vemos en La Casa del Abuelo.
Mi nombre es Christopher de la Riva, tal como consta en mi partida de nacimiento… No llegué a conocer a mi madre, porque fue asesinada a mis dos meses de vida. Según mi abuelo materno, el que la mató a balazo limpio fue un joven que iba a ser mi padre. No quisieron darme más datos al respecto. No encontré ninguna explicación de la tragedia: ¿por qué la habría matado?, ¿cuáles habrían sido los motivos? Siempre tuve la curiosidad de saber las causas del crimen… El asesino —o sea mi presunto padre— desapareció del país. Era acusado de varios crímenes. De manera que tampoco llegué a conocerlo… En realidad no se sabía quién era mi padre… Fueron mis abuelos quienes me criaron desde mi nacimiento. Debí de haberles causado mucho trabajo; ahora estoy infinitamente agradecido… Mi abuela solía recordar a mi madre con nostalgia: Era bonita, alegre; lo que no me gustaba era su costumbre de salir con varios chicos a la vez… Coleccionaba las fotos de sus enamorados. En ese plan conoció a un asesino esquizofrénico, quien la mató sin ninguna piedad…
A mis diez años empecé a leer literatura. Para mi suerte, el abuelo tenía una buena biblioteca. Si no hubiera sido abogado, hubiera sido escritor, solía decir. Una vez le pregunté si alguna vez había escrito algo. Quise escribir una novela, dijo, pero nunca me di tiempo para hacerlo… Yo más bien estaba decidido a ser escritor, pasara lo que pasare… A mis diez años dije, quiero ser escritor, motivado, quizá, por las primeras noticias que tuve de Vargas Llosa. Empecé a leer todo lo que caía en mis manos. Mi primera lectura decisiva fue la Biblia. Cuando cursaba estudios superiores decidí definitivamente dedicarme en tiempo completo a la literatura. Mi primer plan fue no tener hijos ni casarme…, quise vivir exclusivamente para la literatura… Leí con devoción a García Márquez, y me declaré discípulo suyo. Años después me sumergí en el mundo maravilloso de Roberto Bolaño, y me consideré seguidor suyo.
A mis diecinueve escribí mi mejor cuento, Hotel La Plaza, inspirado en Conversa, de Mario Benedetti, con el cual gané un concurso en Lima. La noche que me premiaron me creí inmortal y me convencí de que ser escritor significa haber llegado al más alto nivel de inteligencia… Mi abuelo lo celebró por varios días, y estuvo orgulloso de mí. Has heredado mi vocación literaria, solía decir… Ahora me siento feliz de saber que fui su nieto más querido…
Por esa época leí Bartleby y compañía, de Enrique Vila-Matas. Después de la lectura caí en la cuenta de que mi abuelo era un bartleby, es decir, uno de esos seres que no escriben, o en mejor de los casos, publican un libro y no vuelven a hacerlo. Por mi parte, me consideré otro bartleby, porque hace cuatro años no publicaba nada. Escribía algunos cuentos que nunca los acababa o los corregía. Es más, hace cuatro años venía buscando un tema para escribir mi primera novela. No lo encontraba por ningún lado. Quizá estuve equivocado, porque, como dice Borges, el escritor no debe buscar el tema, más bien éste debe buscar a aquél… Una tarde, en un desvarío literario, desde la azotea de mi departamento, grité a los cuatro vientos, soy un bartleby. Por la noche llamé a Vila-Matas con la intención de decirle que me apadrine. Por supuesto que no me contestó sino una voz femenina. Disculpe, ¿con el señor Vila-Matas? Número equivocado, me contestó fríamente… Luego revisé las llamadas recientes en mi móvil: figuraba el nombre de Vilma Tania. No supe cómo tenía su número (no la conocía), supuse que algún amigo me lo había pasado… Una hora después volví a llamarla. La muy bandida cedió terreno. Concertamos una cita en un conocido bar de la ciudad. No tenía dinero para invitarle un café por lo menos. Así que rematé en la cachina una casaca que mi primo me había regalado y con esa plata acudí a la cita… Cuando entré en el bar me fijé rápido en la única mujer sentada. Me acerqué a su mesa con los nervios de punta. ¿Vilma?, le pregunté. Sí, me dijo. Después de sentarme llamé al mozo y le pedí dos vasos de pisco sour. No te has presentado, me dijo. Soy Christopher de la Riva. ¡Ah...!; ¿y el nombre te lo puso tu mamá o tu papá? Ninguno de los dos…; fue mi abuelo. ¿Sabes?: me gusta tu nombre. Luego de sorber el licor preguntó, ¿a qué te dedicas? Soy bartleby. En cristiano, por favor. Soy escritor. No hizo ningún comentario, creo que no lo entendió. Así que hablamos de cosas banales y bebimos varios vasos de pisco. No sé por qué, creo que por curiosidad, le dije indirectamente que la deseaba. La muy bandida me dejó perplejo con una proposición más directa, vamos al hotel… En efecto, sin perder más tiempo fuimos y retozamos en la cama hasta el amanecer. Por mi parte, demostré mi poderío en la cancha y jugué hasta el último minuto. Hice todos los goles posibles. Por su parte, comprendió qué era en realidad hacer el amor. Dijo que nunca había experimentado esas sensaciones placenteras ni había llegado al orgasmo. Será por eso que empezó a respetarme. Mi buen escritor, dijo, lo haces como los dioses. La muy bandida quiso casarse conmigo. No quiero ser tu amante, dijo, quiero estar todas las noches en tu cama. Claro que no me casé, porque debía estar libre para dedicarme del todo a la literatura… Aún estaba en el hotel con ella cuando recibí la llamada de Beltrán. Oye tío, dijo, hay un libro diabólico que te puede gustar. ¿De qué libro estamos hablando?, pregunté. Es un libro no apto para católicos, profirió Enrique desde el otro lado del teléfono, la religión cristiana prohibió su circulación; sólo se conserva un ejemplar. ¿Quién lo tiene?, pregunté lleno de emoción. Alguien…; sé dónde está. ¿Dónde?, volví a preguntarle. Hubiera hecho cualquier cosa por conseguir aquel libro… Tendría que decírtelo personalmente, dijo Beltrán. Está bien, le dije, nos vemos en La Casa del Abuelo.
Después de entrar en el bar me senté a la barra, pedí cigarrillos importados y esperé a Beltrán. De pronto vi a una pareja dos mesas más allá. La chica me pareció algo aceptable, es decir, reunía los requisitos mínimos. Pero no la deseé. Creo que ella más bien me deseaba, porque a cada rato me miraba con ojos de gata en celo. Quiere que le den trámite, me dije. Creo que se dio cuenta su enamorado, un tipo medio moreno y nada galán. Ella me seguía mirando y el tipo aquel no soportó más los celos. Se levantó de la silla y se me acercó decidido a todo. ¿Por qué carajo mira a mi flaca? Con toda la tranquilidad del caso abrí la cremallera de mi casaca y le mostré el cañón de la pistola que me había regalado el buen Chiripa. En cuanto lo vio se asustó y me dijo, número equivocado; disculpe… Llevaba la pistola desde el día en que me había declarado sicario. Tenía las ganas de pegarle un tiro a la gente superflua en el mundo. Esa idea se me ocurrió aquella vez que leí La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo… Por fin, Beltrán apareció con varios libros en la mano. Bebimos licor preparado hablando de literatura. Beltrán —alto, delgado, con lentes— quería ser poeta. Estaba preparando su primer poemario. ¿Quién tiene el libro de que me hablaste?, le pregunté a bocajarro. Lo tiene Jorge Herrera, dijo Beltrán, le he escuchado mencionarlo en la presentación de su poemario. Mañana mismo viajo, le dije, necesito el libro.
(…)
(…)
jueves, 22 de diciembre de 2011
La literatura, una manera de vivir
Por Javier Núñez
La literatura está íntimamente relacionada con la vida. Esta relación equilibra nuestra existencia terrenal. De ninguna manera la literatura es copia fiel de la realidad. De ser así no tendría sentido su existencia. Es cierto que puede tener sus orígenes en la vida real, pero la mayor parte que se narra en ella es trabajo artístico. Entonces, la literatura es un mundo nuevo, una vida creada por un artista. Esta vida creada (ficción) “compite” con la vida real que vivimos. De manera que los humanos llevamos dos vidas paralelas: ficción y realidad. Estas dos dimensiones equilibran nuestras vidas. Pero a todos nos gustaría vivir más la vida ficticia que la vida real.
Necesitamos de la ficción para sobrevivir en este mundo hostil. Cuando hablamos de la ficción no sólo nos referimos a la literatura, sino también a otras formas ficticias: cine, teatro, juegos electrónicos, etc. Sucede que nadie está contento con la vida que lleva, siempre hay algo que no nos gusta de nuestras vidas, por mínimo que sea. Entonces, necesitamos conocer otras vidas. Y nos preguntamos: ¿Cómo será la vida de otros? Esta curiosidad de conocer una vida ajena es una necesidad natural. Es que estamos cansados de nuestra vida rutinaria y queremos saber (incluso experimentar) la vida de otros. Seguramente todo el mundo se queja de la vida que lleva (no sé si habrá alguna excepción). Es decir, nadie es feliz en este mundo. Curiosamente, el dinero no basta para lograr la felicidad. En este trajinar entre carencias, infelicidades, hostilidades necesitamos dejar de lado nuestra vida mísera y vivir otra vida mejor. Eso, desde luego, es difícil de lograrlo, quizá imposible. La única salida realizable es entrar en el mundo de la ficción (literatura u otras formas ficticias). Si leemos un cuento o una novela pasamos a vivir una vida nueva, muy distinta a la nuestra. Experimentamos otras sensaciones, sentimientos, etc. Amamos, odiamos, nos reímos, renegamos, reflexionamos… Es cierto que cuando cerramos el libro se rompe el hechizo y otra vez regresamos a nuestra vida real con todos sus problemas. Pero al menos hubo un momento de felicidad, una oportunidad de vivir una vida ajena.
Por poner un ejemplo, podemos tener la curiosidad de cometer un crimen, pero no podemos hacerlo por varias razones. Si llevamos a cabo nuestro plan macabro terminaremos pudriéndonos en la cárcel. Pero la curiosidad sigue latente: queremos saber qué se siente matar a alguien, qué sensaciones se experimenta cuando le estamos acuchillando, o ahorcando, o metiendo las balas… Una forma de satisfacer esta necesidad sin hacer daño a nadie es leyendo una novela que narre sobre un crimen. Cuando empecemos leyendo la novela nos olvidaremos de nuestro nombre y pasaremos a ser el asesino, y sabremos qué se siente matar a alguien… Es que el cerebro humano no diferencia la realidad de la ficción (imaginación). A modo de ilustración, observemos un objeto, luego cerremos los ojos e imaginemos el mismo objeto. El cerebro procesará del mismo modo la percepción real del objeto y la imaginación de dicho objeto.
Este mecanismo de vivir otras vidas “aminora”, en alguna medida, nuestros problemas cotidianos. Si no habría ficción, nuestra vida sería insoportable. En cualquier momento terminaríamos suicidándonos. A decir verdad, en nuestras vidas juegan un papel muy importante la fantasía, la ilusión, los sueños, las mentiras… Todo ello nos lo da la literatura. Claro que hay otras formas de ficción menores, como el caso de los videos juegos…, que también sirven para sobrevivir en este mundo. Cuando estamos jugando, por ejemplo, nos emocionamos, renegamos…, es decir, vivimos la vida intensamente. Sin estas formas de ficción, la vida sería aburrida y no tendría sentido seguir viviendo.
El acto (ficticio) de vivir otras vidas también nos permite conocer mejor a nuestros prójimos, comprender sus problemas, sus obsesiones, etc. De manera que nuestra convivencia con nuestros semejantes será armoniosa, habrá más comprensión entre todos. Claro está, la literatura juega un papel importante en el proceso de la civilización, o si se quiere, humanización. Por otro lado, la literatura nos permite también conocer el mundo con amplio criterio. Nos libera de fanatismos ideológicos y religiosos…
En síntesis, la literatura sirve (entre otras cosas) para sobrevivir en este mundo caótico.
Artículo publicado en el diario Correo (Puno), 15/12/11
Artículo publicado en el diario Correo (Puno), 15/12/11
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